19 enero 2008

Nuevo blog

Muchos se preguntarán por qué dejé de escribir en este blog. Como apunté en algunas ocasiones anteriores los motivos que me impulsaban a escribir habían cambiado. Aunque soy un poco bocazas siempre tuve en consideración el dicho chino que promulga: "Habla sólo si tus palabras son más hermosas que el silencio que rompes". De modo que quería hablar de cosas trascendentales e importantes, al menos para mí y la gente que tengo cercana.

Por lo tanto no podía ponerme a comentar pequeñas cosas cuando mis ojos estaban observando grandes cambios en mí y en el planeta. Los acontecimientos personales y generales han cambiado el mundo (aunque muchos no se den cuenta) y a nosotros mismos. El nuevo blog es un intento de compartir esta forma de ver la realidad y de analizar lo que nos espera en un futuro inmediato.

He separado ese blog de este porque las metas son diferentes. El objetivo de este nuevo blog es compartir y ayudar a los que quieren abrir los ojos. El contenido que muchos denominarán "esotérico" o "paranormal" no es para discutirlo. Tengo muy claro lo que sé y lo que conozco de la realidad que otros no ven. No habrá comentarios, como en este, porque quien quiera expresarse lo hará en privado. Quien quiera protagonismo que busque otros medios. Yo mismo escribo porque lo sé útil, no porque tenga nada que demostrar.

Os dejo con su dirección y espero que os sirva tanto como a mí. Quien quiera abrir la mente y tratar de adaptarse a la realidad estará acompañado. Quien quiera cerrar los ojos y negarlo no tardará en darse de bruces contra un muro. Que cada cual saque sus propias conclusiones. No se trata de convencer, sino de hacer pensar. Bienvenidos y gracias de corazón por compartir este camino tan excitante. El blog es http://mensajedelasestrellas.blogspot.com

18 septiembre 2007

Mensaje real de las estrellas

Muchos intentas frivolizar el tema, seguramente en el fondo porque tiene miedo, porque siempre se tiene miedo a lo desconocido, a lo que no podemos abarcar, a lo que no podemos dar explicación. La gente ser ríe, dice que no cree lo que no pueda ver con los ojos. Luego ve y se calla, porque tiene miedo, porque no entiende qué sucede y cómo se le da la vuelta a la tortilla. Los seres humano somos demasiado orgullosos, demasiado engreidos. Los platillos volantes son un invento de gente aburrida, si, claro. Si hubiera algo de verdad lo sabríamos, claro. Como el resto de noticias, lo sabemos todo, toda la verdad de lo que pasa en el mundo. ¿Alguien cree esto a estas alturas? ¿Por qué opinar lo mismo acerca de esto?

Los círculos de la cosecha que aparecen cada año en los campos de cereales de todo el mundo siguen sin aparecer en las noticias, y cuando lo hacen es de forma irrisoria y en tono de burla. Hace unos años se silenció el tema diciendo que eran fruto de unos jubilados ingleses. Y ahí quedó la cosa para los informativos y para la mayoría de la gente.

Cuando los mismo jubilados reconocieron que no podían haber hecho tantos ya nadie les escuchaba, ni tampoco cuando se documentan miles de ellos al año en casi todos los países con este tipo de cultivos. Tampoco se dice nada de la complejidad de los mismos, se sigue pensando que se hacen en un rato con cuerdas y maderas. Lo evidente está ahí. Ponga usted en google "crop circle" que es como se dice en inglés y compruebe si se pueden hacer. Cada vez más complejos, más elaborados, más llenos de significado. Y ya no son los círculos de los años setenta, ahora es algo más. Sólo hay que investigar en el único medio que nos permite ser libres, la red. (cuidandose de los engaños, que los hay, sólo hay que tener dos dedos de frente).

Seguimos cegados, negando. Veo algunas bromas hechas con photoshop, burlándose de una realidad que está ahí fuera. Y para colmo el mensaje de Chilbolton. ¿Que qué leches es eso? Pues uno sólo tiene que documentarse un poco. Resumiré la historia.

En 1974 se emitió desde el radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico un mensaje a las estrellas. Era casi una broma, fruto del trabajo de Carl Sagan y unos cuantos científicos. Concretaron un mensaje, donde se explicaba basicamente quienes éramos y donde estábamos, así como algunos datos básicos de composiciones físicas, químicas, adn y demás. Lo básico para que si "alguien" de fuera leía el mensaje quisiera saber más y nos buscara.

Se dirigió a un lugar concreto en el universo y nada se supo hasta el el 21 de Agosto de 2001. Más bien creo que la respuesta llegó por muchos lados, pero no hubo modo de que la humanidad lo supiera porque ha sido callada. Pero los que contestaron lograron buscar un método por el que fuera más complido esconder el mensaje. Pese a ello, lo han logrado y la mayoría de la gente sigue sumida en la desinformación, creyéndose informada y libre. ¡Vana ilusión!

Ese día, o más bien, esa noche. Junto al radiotelescopio de Chilbolton algo sucedió en el campo de cereales de al lado. Hubo interferencias magéticas y por la mañana hallaron un extraño mensaje escrito. Había dos inscripciones hechas del mismo modo que los crop circles, doblando sin romper los tallos del trigo, quemados lijeramente por alguna radiación microondas. Algo inexplicable. Los tallos trenzados meticulosamente, de uno en uno, para mostrar una imágen.

La primera era un rostro, un rostro humanoide claro que a muchos recuerda le esfinge ocultada por la nasa en Marte. Sí, esa que se dice era una montaña y que la Nasa ha deformado para que no sea tan evidente en sus facciones humanas y artificiales. Pero habia algo más. En el trigo, había un mensaje, una respuesta, la respuesta al mensaje enviado a Arecibo.

Sólo hay que ver las imágenes para saber que eso no lo hace cualquiera y si lograran doblar los tallos de esa forma bien complicado sería reunir a las personas que pudieran diseñar algo así, y encima en una noche. No les cuento mucho más, sólo que la respuesta existe. Y un año después se halló otro mensaje más enigmático, con foto incluida. Son ustedes los que deben opinar por sí mismos, los que deben buscar la información. Está por todas partes si se sabe buscar.

Por favor, diferencien a los locos con los que tienen algo tan increible que decir que nadie les cree. Aten cabos, mediten, reflexionen y dejen lugar para la verdad, porque la verdad no es lo que nos dicen. Pronto sabremos mucho más, pero aún no es el momento. Busquen la verdad, porque sólo la verdad nos hará libres.

14 septiembre 2007

El mono que amaba a una paloma

Hace demasiado tiempo que no escribo en este blog. Siento haber dejado progresivamente de plasmar mi corazón en él. Y la razón no es exactamente el tiempo, o eso he llegado a pensar después de meditar los motivos. En realidad, como he apuntado alguna otra vez, se trata de un momento de reflexión, de calma en la que necesito asimilar muchas cosas antes que compartirlas.

No quiero cometer el error de hablar a los demás de cosas que yo mismo no tengo integradas en mi vida, ya que eso se podría llamar hipocresía. Por muy bien que lo esté haciendo siempre hay elementos a pulir, cosas a mejorar, y antes de proseguir quiero rematar todo esto.

Lo que sí queda claro es que cuando uno abre el corazón y dice lo que piensa de verdad raramente se puede hacer daño o se puede malinterpretar lo que uno dice. Al hallar esta noticia hoy en la prensa y al ver esa fotografía mi corazón se ha conmovido de una manera particular. Lo que mascullaba él al ver ese macaco abrazando a la paloma era la estupidez del ser humano que ni siquiera se ama a sí mismo.

Al parecer ese monito fue abandonado por su madre y halló consuelo después de estar deprimido en la amistad de una paloma que decidió ser "domesticada" como bien dice El principito. Ahora son inseparables y en su sola mirada se puede contemplar el amor. Este diminuto gesto nos dice más, o al menos a mí, que todas las noticias desagradables que son portada. Quizás algún día los noticieros hablen del amor que siente una niña por un arbol o el de un campesino por su montaña. Mientras nos conformamos en buscar el amor donde podamos, haciéndonos más sensibles en un mundo donde se pena la sensibilidad.

Dentro de no mucho sólo los sensibles sobrevivirán, porque se extingurán los dinosaurios que sólo saben devorar y gruñir orgullosos de su imponente tamaño material. Una vez las grandes bestias desaparecieron y sólo quedaron los diminutos capaces de ofrecerse el calor de sus cuerpos en la oscuridad de la profunda tierra. Una vez más el amor sobrevivirá, oculto en los corazones de muchos que ahora no lo muestran por temor. Amor será una palabra escrita en el aire y jamás se la ocultará de neuvo en lo profundo de nuestros pechos. Somos seres hechos para amor y hemos llegado a avergonzarnos de ese amor. Debemos regresar al origen.

20 agosto 2007

Desde el corazón

Copio aquí literalmente el mail que me envió mi amiga Verónica desde Perú. Aún no he contactado con algunas personas que sé andan allí. Les envío mi amor, mi esperanza y toda la fuerza que puedo reunir. Sean fuertes y luchen por ese amor que palpita en sus corazones. Muchos desde el resto del mundo les apoyamos y les amamos.

Verónica pensaba que sus palabras parecieran entreveradas y que por los nervios quizás no se explicara bien. Te digo, amiga mía, que tus palabras son más claras y diáfanas que todos los noticieros juntos, y que gracias a tu testimonio, este suceso no se convierte únicamente en una noticia más del diario. Internet nos posibilida unirnos, conocernos, ser un sólo ser que sufre allá donde esté, que ama allá donde esté, que sonríe allá donde esté. Gracias de corazón, Veronica, gracias por acercarnos a tu pecho.

"Hola fran, aquí escribiéndole después de un buen tiempo, en realidad, para comentarle que me encuentro muy triste y apesadumbrada por todo lo acontecido aquí en mi ciudad, Ica, Perú, un terremoto, ocurrió este miércoles 15 de agosto, con 7.9 grados, sé que lo sabrá por las noticias, mi familia, esta bien, solo unas tias muy cercanas perdieron su casa, pero están bien, se encuentran aquí, alojadas en la mía.

Lo triste es saber que mis vecinos, y conciudadanos lo han perdido todo, y hasta familiares, pasar por las calles, es algo aterrador, viendo niños tristes sin nada que comer o beber, pasando frío en las noches, cuidando lo poco que le queda, los hospitales están llenos de heridos, no hay medicinas, en las noches se oyen los disparos por los constantes saqueos, uno no puede dormir por las constantes réplicas y pensando como estarán los demás y uno ayudando en lo que se pueda.

Sé que hay ayuda internacional, pero esta mal distribuida, las roban en pleno camino, dan una frazada por familia, y un poco de agua, recién reestablecen la luz, y el agua potable, hay caseríos y chacras donde aún no ha llegado la ayuda, algunos amigos viajan a la capital para traer algunas cosas y nosotros repartirlas, hacemos lo que podemos, solo es organización.

Las clases en la universidad han sido suspendidas, varios compañeros han viajado a la provincia de pisco (donde fue el epicentro) apoyar a sus familiares en este dolor tan grande, a rescatar cuerpos sin vida que se encuentran bajo los escombros, pero uno se siente tan mal, al ver como otros se aprovechan de esto, y la ayuda que llega no la reparten la guardan la escogen y la esconden, lo que sobra lo entregan, es tan injusto como son maltratados mis conciudadanos, de que sirve tanta ayuda, si no esta no llega a los que en realidad lo necesitan.

Duele la indiferencia, el ver pasar a los demás y que no te ayuden, pero tengo un alivio, hay personas que si lo hacen y te incentivan a seguir, a luchar por esas personas que han perdido las esperanzas en esta sociedad tan injusta, por los niños, ancianos, si no fuéramos tan indiferentes ya hubiera pasado toda esta tragedia, los demás han visto que sus casas, que sus autos y otras pertencias se encuentran bien.

Se refugian en sus casas y no ayudan a los que no tienen ni un poco, me pregunto ¿Cómo pueden dormir? sabiendo que los demás están así, que tiritan de frío, quizás me quejo mucho, pero me duele, en realidad duele mucho, mis amigos me dicen que no me este mal, que sonría y les dé esperanzas a los que ayudamos.

Hay cosas omitidas, pero para que contar con tanto dolor y sufrimiento, creo que debemos seguir e incentivar a los demás a ayudar, en la plaza de mi ciudad y el estadio se reparte los víveres y frazadas, lo mismo sucede en Pisco Y chincha, las más afectadas, no reclamo mas ayuda solo que esta tenga una buena distribución y que no seamos indiferentes, eso duele más. No solo mi ciudad y otras están destruidas con casas en el piso, sino las almas, al ver tal indiferencia!

Me despido, se cuida espero que por allá se encuentren bien, sé que hubo un terremoto de 5.5 eso me preocupa, lo leí por aquí un rato, no tenemos señal de televisoras. Le pido tranquilidad, todo ya esta pasando.

Se cuida mucho y gracias por leer esta carta, yo me retiro, hay muchas cosas por hacer, besos.

Disculpe que todo este entreverado pero aún hay replicas y estas causan pánico, seguirán así toda la semana. Se cuida…"

Verónica

17 agosto 2007

Temblor

No quiero vivir en un mundo donde sólo unos pocos pueden sonreír despreocupándose de cubrir sus necesidades más básicas. Mi conciencia no me permite sonreír del todo si sé que no todos mis hermanas y hermanos lo hacen también. Y haga lo que haga nunca es suficiente. Siento el temblor de estos días sacudirme las entrañas, agitando los miedos y las angustias, removiendo los pilares de lo que pretendo ser.

¿Sonrío o lloro? ¿Quedo ciego ante el mundo y sordo ante su dolor o enloquezco? Hallar pues un equilibrio en este asunto es de vital importancia para vivir en esa desequilibrada sociedad. Sé de muchos que ni siquiera se plantean eso, de tantos que se han acostumbrado a ver la miseria por la televisión y a insensibilizarse ante las matanzas, desgracias e injusticias que asolan la mayor parte del mundo.

Inmediatamente nos preocupamos de lo nuestro, de los superficial. Porque raramente nos preocupamos de algo serio en realidad, o de algo que significa más para los demás que para nosotros. Egoistamente pensamos en el nuevo teléfono que quiero comprarme, el auto y mil caprichos absurdos. Esa es nuestra vida.

Nos damos cuenta de lo que realmente merece la pena cuando la desgracia cae sobre nosotros.
¿Por qué debe suceder así? Sé de muchos que han despertado sin que nada malo tenga que ocurrirles. Este mundo es una escuela, pero podemos tornar el aprenger de lo positivo sin tener que experimentar lo negativo para valorar lo esencial.

En España, donde vivo, estamos en una burbuja. Una pompa de jabón que pronto va a romperse. En ese momento aprenderemos que la mayoría de la población de este planeta no vive como nosotros ni tiene los privilegios que disfrutábamos. Aprenderemos a ser felices con lo esencial, no con lo superficial.

Cada vez mi vida es más fácil, y justamente esta sociedad en la que vivo acelera que suba mi nivel de vida. Pero no quiero eso, porque el verdadero nivel de vida no proviene de ganar más dinero ni de trabajar menos. Aunque tema que todo cambie, sé que será para mejor, de modo que anhelo ese cambio. Venga como venga falta poco, en parte porque todo esto se desmorona, porque no aguanta más. Se dan cita en nuestros tiempos los ridículos más grandes, las injusticias más inmensas. Y nadie hace nada. Pero esto sucede porque somos menos manipulables y la rebelión comienza. Sólo rezo porque el cambio no sea muy duro, y que este estúpido miedo a la muerte y al sufrimiento se vea suavizado por una compresión mayor de nuestra realidad como seres espirituales. Rezo por los que no quieren ver y se jactan de los que se atreven a compartir, pero sobre todo por los que en el fondo desean ver pero no terminan de confiar en sí mismos. Rezo por que vean un rayo de luz que les ilumine su vida.

Porque en el mundo en el que quiero vivir deseo compartir mi sonrisa, y que no sea exclusiva de la realidad que me circunde. Este temblor quiero que remueva las conciencias, y que de las ruinas se construya un nuevo mundo. ¿Por qué debe suceder esto en todo el planeta para que despertemos? Quiero sonreír al mundo y que éste me sonría, porque el amor de nada sirve si no puedo darlo, para nada lo quiero sin ti.

18 julio 2007

Injusticia

Puedo sonreir cuando sé que no todos tienen las mismas oportunidades de ser felices. Puedo hacerlo porque no miro hacia otro lado, porque no olvido, porque soy consiente de lo que debo ser consciente.

Supongo que si no olvido es porque recuerdo y con el pasado que guardo en mi corazón vivo, que no sobrevivo. Quizás si veo los indígenas de un país remoto sobrevivir ante mil injusticias rememoro un día en que estuve bajo esa piel. No los compadezco, los admiro, no me dan pena, me dan orgullo y fuerza.

Me veo ahora, el mismo que un día no pudo hacer más. Ahora sí puedo, ahora tengo la oportunidad. No debo mirar hacia otro lado. Con mucho cuidado de no perder la posición privilegiada debo comenzar a cambiar lo que desde ahí puedo cambiar.

Es sabido entre fotógrafos de guerra que deben tener el valor suficiente como para captar con sus cámaras la realidad para poder hacerla llegar a quien debe ser consciente de lo que allí sucede. A menudo se les recrimina no actuar, pero eso es ignorar que sí que actúan, que para eso están allí y que gracias a ellos conocemos la situación. Su riesgo y su sangre fría nos permiten ser participes de lo que sus ojos ven.

Pero muchos aquí no actuamos, miramos y no hacemos nada. Por ello en el fondo nos sentimos mal, inútiles y estáticos. Para justificarnos nos negamos la realidad y nos decimos incapacitados para cambiar las cosas. Nuestra situación de privilegio nos ciega las capacidades, las cuales son muchas más en nuestra posición. Ser conscientes de esto es comenzar a cambiar las cosas, es un primer paso.

Luego tu valentía, tu compromiso contigo mismo, con lo que eres, con lo que representas y con el mundo del que formas parte te puede llevar a metas mayores. Si vivimos en un país privilegiado podemos hacer más que en uno que no lo está. Sin embargo miramos a otro lado y hablamos con compasión. Ellos sí que nos miran con compasión, porque no movemos un dedo y porque tarde o temprano sufriremos esa injusticia que no hemos estado dispuestos a cambiar. Si luchamos, nada podremos reprocharnos. Si luchamos, la sonrisa siempre estará presente, porque no hay mayor tristeza que saberse indiferente. Es justo hacer algo. Es injusto quedarse inmovil.

17 julio 2007

Sanar nuestra casa

Comienzo a escribir este texto a las una y once de la mañana del día 17 del 7 del 2007. En este instante comienzan en todo el planeta muchas personas a unirse por una intención común. Unos meditan, otros oran, cada cual a su modo, en silencio, siendo conscientes de una realidad unificada. Estamos autodestruyéndonos, estamos cometiendo la mayor estupidez a nivel cósmico que podríamos platearnos, estamos acabando con nuestra propia existencia y negando esta realidad de forma ridícula. Al planeta Tierra lo estamos matando y aunque no entendamos que a ese nivel se conciba la vida, es así. Somos conscientes de que ni siquiera estamos a gusto, porque destruimos nuestro entorno y acabamos con los recursos. Y no sólo eso, sino que como seres humanos nos exterminamos y ridículamente nos hacemos la vida imposible. Todo podría ser tan fácil.

Este día todos nos movilizamos para ello, en un envío de amor concentrado a nuestro planeta para sanarlo. Lo que puede sonar absurdo bien sabemos es real. Llenamos lugares, viviendas, sitios con buenas o malas vibraciones, y lo notamos. Aunque lo neguemos sabemos es real y debemos reconocer que en esencia eso es presencia o ausencia de amor. Eso lo hacemos a nivel planetario, y por ahora usamos el planeta para nuestro beneficio físico, sin agradecer lo que tomamos. Se ha generalizado que suene ridículo todo esto, pero para entendernos es como si nos llevasen a una isla donde hay frutales y agua, refugio y recursos y los tomásemos sin ser conscientes de que alguien los puso ahí para nosotros o al menos nos llevaron allí.

El agradecimiento es indispensable, siempre. Aunque suene tonto, a mí me gusta hablar con los animales, las plantas, las cosas (sobre todo con las de origen natural), en silencio, y no me siento loco por ello. Ese agradecimiento, o la simple muestra de que somos conscientes de esta realidad, lleva a ver la vida de otra forma y a ser por consiguiente más feliz.

Y lo más importante y común que tenemos todos los seres humanos es el verdadero motivo por el que estamos aquí. Esta fecha ha sido elegida de un modo especial y específico, pero se extiende a toda nuestra realidad temporal. En esta hora que comienza millones de seres humanos en este planeta meditan u oran por mejorar la situación de nuestra pequeña humanidad.

Cada cual en su creencia, en su fe, todos por un objetivo común que comienza en nuestro egoísmo, por nosotros, por los nuestros, y que finaliza con los que ni siquiera conocemos. El amor debe superar las fronteras de la supervivencia, del yo mismo y lo que me rodea, porque hay más de lo que vemos, de lo que creemos alcanzar. Somos parte del todo y el todo forma parte de nosotros. Todos hemos reflejado esto con mayor o menor éxito, dependiendo de nuestras circunstancias, de lo que nuestros adultos nos han querido enseñar que es la vida.

Siempre nos da vergüenza reconocer que somos seres inmateriales y que lo físico pesa y nos impide ser lo que en realidad somos. Pero tarde o temprano lo reconoceremos y no temeremos mostrarlo a los demás. Ese momento se acerca. Los valores están cambiando, aunque queramos no verlo.

He cometido el error de no promulgar acerca de esta fecha antes. La verdad no se me ocurrió y he dejado este blog un poco abandonado por causas personales. Estaba demasiado centrado en otras cosas y meditando muchas cosas antes de compartirlas. Estoy trabajando mucho, por toda España, de una ciudad a otra, así que espero sacar tiempo y calma.

04 julio 2007

Polvo de estrellas

En primer lugar me disculpo por estar tanto tiempo ausente. Sé que son muchas las personas pendientes de que escriba algo nuevo y así me lo habéis hecho saber en estos días desde los lugares más remotos. En este intenso calor del hemisferio norte el tiempo se hace pesado y denso. Pronto me refugiaré un tiempo en el frescor del sur del planeta, pero antes debo aguantar unos meses el sofocante calor con el que poco a poco nos acostumbramos a convivir.

Estoy distante por varios motivos. El primero es que las maravillosas empresas de internet españolas me están complicando mi acceso en casa, limitándome a salidas mientras me instalan definitivamente mi red. La otra es mi profesión, mi cumplido sueño de ser un profesional de la fotografía, es decir, no sólo aprender cada vez más (que siempre se aprende) sino el hecho de vivir de ello. Afianzar los sueños que promulgamos lleva su esfuerzo y su tiempo. En ello estoy, materializando lo que he decidido que sea mi vida. Como he repetido muchas veces, logramos lo que creemos merecer y todo depende de la fe que tenemos en nosotros mismos.

Quería hacer un inciso en este silencio, motivado sobre todo por unos documentales que he conseguido ante el creciente interés de mi hijo de ocho años por la astronomía. Cuando yo era pequeño insistía pesadamente sobre detalles cósmicos como porqué no se caían las estrellas. Obtuve algunas respuestas, pero ahora, aunque también me apasione el tema, no puedo responder a todo lo que, insistentemente, me interroga mi hijo. Por ello he recopilado información y la estoy viendo con él, comentando y aprendiendo cómo funciona el universo.

Quedamos absortos ante la inmensidad del cielo y la complejidad de su entendimiento. Del mismo modo que una humildad abrumadora nos cautiva ante nuestra pequeñez. Pero a la vez, podemos enorgullecernos de la grandeza de querer abarcar todo esto, de introducirlo en nuestra comprensión.

Cada átomo de nuestro cuerpo, de cada cosa que nos rodea, proviene originalmente de las estrellas. Cada diminuta esencia física fue creada en el núcleo de una estrella, una de tantas que ahora observamos alzando la vista al cielo. Hace mucho tiempo, cuando el tiempo deja de tener importancia, nacimos físicamente del corazón de una palpitante masa de energía. Nuestra luz se contagia de esa inmensidad y lo que ahora somos, cuerpo y alma, brilla tiritando en el universo sin fin.

Somos polvo de estrellas, parte de la danza cósmica que envuelve nuestros espíritus. Pronto seremos esos bailarines celestiales que giran al ritmo incesante de una música maravillosa que da sentido a nuestra existencia. La vida que late en nuestras pupilas es el actual proceso del existir de todo el universo. Antes fue, ahora es y luego será, cada vez una parte de sí misma en continua evolución, cada instante un paso en el camino de la existencia. Me siento inmenso al saberme parte de esas estrellas que palpitaban en el cielo. Salgo a la terraza y miro hacia arriba. Esos puntitos que me guiñan y que se suponen lejanos suenan ahora dentro de mí. Siento a las estrellas dentro de cada parte de mí, danzar, cantar, latir. Me siento parte de todo y a todo parte de mí. Me siento… vivo.

16 junio 2007

Quienes somos

Todos somos en realidad dos personajes enfrentados por desenmascararse. En realidad ninguno de los dos es el verdadero yo y ambos crean la realidad de lo que somos, al menos en el presente. En estos tiempos tendemos hacia el ángel que llevamos dentro, algunos más que otros, pero siempre caminando hacia la luz queramos o no. El aprendizaje es nuestra tarea actual, hemos venido para eso, de modo que no hay que avergonzarse por no estar a la altura y crear un equilibrio entre el amor propio y la humildad.

Reconocernos seres basados en el amor a veces nos cuesta demasiado. El orgullo nos confunde a creer que nuestro instinto animal rudo y defensivo es quien debe prevalecer en vez de dejarnos llevar por la cálida presencia del ser amoroso que somos. Abandonarse a nuestra condición de ángeles amnésicos es complicada y muchos caen en los dos abismos que se abren frente a sus pasos. Uno es la negación de su esencia de luz y la caída al oscuro mundo de la materia. El otro es enorgullecerse en extremo y desvariar en un estado irreal que confunde más aún a la persona en un mundo que tampoco existe.

Somos seres de luz en un mundo material. Tenemos una función material con trascendencia espiritual por lo que renegar de la materia es tan absurdo como volcarse a ella olvidando el alma y lo suprafísico. La mente tiene unas limitaciones, unas fronteras en las que más allá se pierde y donde sólo nuestro corazón puede orientarnos. El conflicto eterno del ser humano es la pérdida del equilibrio y nuestra sociedad moderna actualmente enfrenta las dos polaridades del ser humano. Como todos sabemos la frontera entre ambos mundos se cruza en momentos críticos habitualmente, como indicándonos que necesitábamos despertar a una nueva realidad de la que éramos ajenos mientras nada alteraba la normalidad.

Muchos de los seres humanos que despiertan a la realidad espiritual y verdadera lo hacen después de perder a seres queridos o de sufrir tremendas secuelas personales de diversa índole. Lo que sucede es que se sacuden nuestras raíces más profundas y tenemos que rehacer las bases sobre las que se sustenta nuestra existencia. Muchos caen en el agujero de la depresión, donde uno mismo se condena por un amor inmenso pero falto de comprensión y de cierta claridad. Pero en realidad todos tenemos un modo de despertar y nosotros somos quienes mejor nos conocemos y sabemos qué debe ocurrirnos para abrir los ojos.

Realmente no hay sufrimiento y todo es un espejismo para el yo real. Es la mente la que está convencida de la realidad del dolor y del sufrimiento físico y psíquico. Cuando una persona alcanza el conocimiento del ser humano como ente de luz infinito inmortal el amor le inunda de forma que no puede dejarse llevar mucho por el dolor humano mental. La comprensión de la realidad trascendiendo vida tras vida le lleva a ver más allá de la muerte. Esta es un paso, determinado por nosotros mismos, como cada día de nuestra vida. Del mismo modo cada dolor o sufrimiento es un hito en el camino que sabemos necesario para comprender determinadas realidades. Tristemente no es necesario, pero nos creemos no merecer otra cosa y aceptamos ese método de aprendizaje como el más adecuado en este nivel.

Cuando uno se da cuenta de ello todo el mundo cambia, como se puede entender, la realidad es algo más y trasciende todo. Uno sigue siendo normal, pero por dentro no volverá a ser el mismo. Puede renegar, o incluso no terminar de creérselo y sufrir por ello, pero el corazón ya ha atisbado la verdad y la realidad de nuestra existencia. No es una paranoia creída para autojustificarse o consolarse, es una certeza que supera la misma certeza del estar vivo. Estamos aquí para despertar, para abrir los ojos del corazón y comenzar a dejar de darle importancia a lo que no lo tiene. Vivir con los pies en la tierra pero con el alma volando en el cielo.

08 junio 2007

Tenemos lo que nos merecemos

Es verdad. A cada momento alcanzamos en nuestra vida lo que nos creemos merecedores de tener. Y es triste ver como todos esos deseos, esos sueños permanecen irrealizados y relegados a algún rincón de la vergüenza en nuestro interior. Lo que siempre hemos anhelado ser, desde lo más nimio a lo más grande está esperando que sea aceptado como real y como factible para ser materializado. Somos tantas veces víctimas; no merezco que nadie me ame, tener dinero, que me respeten, realizarme en la vida, etc.

Encima perdemos el control de esa materialización, haciendo aparecer en nuestra vida las mil y un penosidades que sí estamos convencidos nos merecemos. ¿Queremos ser víctimas? Lo seremos. ¿Queremos ser triunfadores? Así será. Y nuestros actos formarán parte sean positivos o negativos en la entretegida red que conforma nuestro mundo. Mis buenos actos afectarán a quienes se creen merecer algo positivo y por un extraño azar y destino me eligirán a mí para ser su realizador. Del mismo modo ocurre con lo negativo y si descargo mi frustración en alguien éste recibirá tristemente lo que en ese momento cree merecerse.

Cualquiera piensa a primera instancia que del equilibrio de si hay más confianza y fe resultará un mundo mejor donde interactuamos todos para bien de todos y donde nos educamos en esa confianza, en sabernos merecedores de lo mejor. Si viéramos que esto resulta, que es real, que quien sabe proyectar su realidad la logra nos contagiaríamos de ese positivismo y lograríamos progresivamente cada vez más. Pero vemos a nuestro alrededor frustración y quien triunfa en realidad no sabe porqué. Nadie sabe por qué unos triunfan y otros no. Quizás es la chispa que un día nace de nuestro corazón, un impulso que afianza una corazonada. Una extraña fuerza nos alentará si damos el paso de liberar lo que deseamos, ese sueño que está aprisionado y nos atraganta. Nos lo hemos negado tantas veces, y ahora se hará realidad. Ese y muchos otros, y pronto aprenderemos a controlar el método y a ser mejores.

Son pocos los que se dan cuenta de cómo funciona en realidad el cosmos y de cómo debemos actuar para cumplir lo que hemos venido a hacer. A mis casi treinta años he logrado sueños maravillosos que ni siquiera alcancé a imaginar. Ahora tengo algunos más pendientes que sé en breve se harán realidad permitiéndome alcanzar otros mayores. No hay que confundir el egoísmo con la autoestima. Nos merecemos mucho, todo, nada está fuera del alcance. Pero si lo que deseamos está al servicio de un buen fin entonces nada se nos niega. Todo deseo se cumplirá por muy egoísta que parezca si todo lo anhelado conformará la base de una mejor persona que entregue su felicidad y ejemplo al mundo.

Lo complicado es dar el paso. Porque cuando se da el paso todo comienza a aclararse y otro paso acompaña al primero. Estamos contaminados con mil venenos acerca de lo que podemos y no podemos lograr. Romper con esas limitaciones es parte de nuestra tarea en este mundo y significa crecer como personas y como seres espirituales. Librarnos de las cadenas de lo material nos proyecta hacia un camino mágico y maravilloso que cumpliremos ahora o luego. Decidamos pues hacerlo ya y dejar de sufrir estúpidamente. Nos merecemos ser felices y ser más. Debemos creérnoslo porque es la verdad. Lo sabemos, aunque nos lo neguemos hipnotizados por lo que la sociedad de este planeta nos ha dictado como “posible”.

02 junio 2007

De fuera del planeta

Son pocas las personas que piensan que hay vida inteligente proveniente de fuera de nuestro planeta. Son muchos menos los que saben que la hay, pocos por deducción lógica y ausente de orgullo y poquísimos por haber sido testigos de su presencia. Sin entrar a juzgar a los que niegan rotundamente su existencia contaré algunas informaciones que serán aceptadas por quienes son abiertos de mente y corazón, por quienes no aceptan lo impuesto por los que regulan o creen regular nuestras vidas, por quienes se sienten o desean sentirse libres.

La palabra extraterrestre da risa a muchos. Redefinámosla con el propósito de que reflexionemos. Se trata de seres provenientes de fuera de nuestro planeta, es decir, seres inteligentes que se encuentran con nuestra peculiar forma de organizarnos y de convivir. Cualquiera que nos viese ahora y analizase genéricamente cómo vivimos se echaría las manos a la cabeza y no sabría si merecemos siquiera la pena de ser contactados, ayudados o tenidos en cuenta como seres inteligentes. Se pondrían a llorar de ver nuestras atrocidades y nuestra falta de amor, de nuestra hipocresía y nuestro asqueroso orgullo. Nos creemos los únicos del cosmos, avanzados e inteligentes, pero nos enfrentamos entre nosotros, nos esclavizamos y nos asesinamos. Pero lo más patético es que todos queremos cambiar y somos buenos en el fondo, pero nadie sabe que hacer porque todo está atado.

Me entristece sobre manera comprobar hasta qué límites el ser humano ha sido manipulado y controlado, como si de un rebaño obediente se tratara. Cualquier información es manipulada por los que manejan el poder y aceptada por todos sin rechistar. No sólo su poder alcanza manipulaciones escrupulosas y detalladas sino que lo que se les escapa no les importa porque estamos idiotizados lo suficiente como para no cambiar las cosas. De esto se da cuenta cualquiera que se pare a meditar y que no tenga miedo de lo que opinen los demás, sobre todo los aborregados.

Muchos piensan de forma ingenua que si se supiera en realidad que hay vida inteligente proveniente de fuera de este planeta todos lo sabríamos, que si hubiera habido algún contacto habría sido con nuestros líderes y estos nos lo habrían comunicado. Esta reflexión es absurda. Lo es porque aunque así fue y ese contacto existió de nada ha servido porque confiar en los líderes es confiar falsamente. Los que están en el poder están tan controlados como nosotros mismos y son menos libres que nosotros mismos. Cuando llega al poder alguien que pretendía cambiar las cosas, aunque hubiera pasado inadvertida por los filtros para acceder a ese poder, caen en sus propias redes al no saber cómo manejar los asuntos tan escabrosos, delicados y secretos que encuentran.

Cuando el presidente Lula de Brasil llegó al poder se dio cuenta de que la revolución pretendida acarrearía la presión asfixiante de los países poderosos, de deudas económicas, bloqueos mercantiles y muchos otros detalles que desconoce quien desea cambiarlo todo. Eso le ha sucedido a muchos pero la mayoría son títeres del mismo círculo de poder, provenientes de las universidades, familias y grupos que ostentan ese poder, como en EEUU. Y no sólo son los presidentes y políticos, puesto que estos son meros figuras para controlar el mercado que alimenta sus ansias de poder. La mayoría son los macroempresarios que dirigen las mayores compañías del planeta, algunas con mucho más poder que países ricos. Sus empresas controlan de veras el planeta, extinguiendo sus recursos y manejando el devenir de toda su población.

El 70 por ciento de la economía mundial se sustenta en la especulación. Es decir, la mayoría del poder económico mundial no existe y es fantasma. Se sustenta en la bolsa y otros factores de compra-venta a niveles millonarios. La delicadeza del poder de estos señores del poder no radica sencillamente en sus ventas de armas cuando crean guerras, ni de medicinas cuando juegan con la salud del planeta, su delicadeza se basa en un valor irreal que depende de la bolsa mundial y esta cae o se levanta por el miedo.

Un atentado terrorista, una catástrofe hace caer la bolsa tanto como la bancarrota de una empresa. Esta delicadeza está muy controlada por los que regentan el poder y manejan los designios de este planeta y de todos nosotros. Pero no pueden con todo y están desesperados ante la insostenible situación que ellos mismos han provocado. Han robado y se han enriquecido sin control egoístamente sin pensar en las consecuencias. Ahora ven que el planeta no aguanta mucho más, pero estúpidamente siguen pensando que se aprovecharán hasta que no quede una gota de esperanza. Ellos piensan que esta vida está para aprovecharla, como sus riquezas, y aunque saben en parte la realidad la niegan, aunque conocen que desde fuera del planeta se nos ha advertido, se obstinan en no parar.

Es mentira que los gobiernos no han hecho pública la presencia de extraterrestres en nuestro planeta por miedo a un pánico masivo, sino que ha sido por un terror a la caía de los poderes establecidos. La aceptación de esta realidad, de su presencia y de su consejo arruinaría a los que controlan ahora la situación. La economía mundial caería pues se descubriría el negocio fraudulento de la bolsa, las empresas vampiro y los bancos que crean dinero de la nada bajo las órdenes de los gobiernos cada vez que dan préstamos de dinero que no existe.

El dinero que mueve la economía ni siquiera es de papel, es invisible, es fantasma. Cada día vemos menos dinero porque los bancos gestionan nuestros ingresos y nuestros gastos y estos bancos sacan el dinero de otros bancos mayores creando ambos el dinero que no existe con el amparo de los gobiernos manejados por los títeres puestos por los dueños de los propios bancos y empresas que se lucran de un dinero inexistente.

La situación es tan absurda que los mismos extraterrestres piensan que debemos desembarazarnos de esta atadura nosotros mismos pero que es imposible sin que nos hundamos. Es insostenible todo esto, cae por su propio peso y lo hace cada vez más rápido. Ellos permanecen en silencio mientras no queramos escucharles, permanecen invisibles mientras no queramos verles. Pero para quien quiere abrir el corazón, e incluso los ojos, ahí están.

Tenemos miedo, miedo a lo desconocido, pero no hay nada más temible que nosotros mismos y lo que hemos demostrado ser capaces de hacer. Ningún ser es más horrendo en el cosmos que nosotros. Nosotros, que nos enorgullecemos de ser inteligentes y únicos hemos cometido los peores pecados contra nuestra propia existencia. Hemos creado en infierno aquí mismo y sólo los que deciden ir más allá crean el cielo bajo sus pies. Los que luchan por los demás y no por ellos obtienen la luz como respuesta. Los que abandonan todo lo que no sea amor, los que abren el corazón a la verdad en vez de cerrarlo ante el miedo. Nada debemos temer más que a nuestro propio miedo, porque por miedo hemos hecho lo peor imaginable. Es hora de ser humildes, de pedir perdón y perdonarnos, de pedir ayuda y reconocer los errores, es hora de hacer algo nuevo.

30 mayo 2007

Encuentro

Las personas se arman porque tienen miedo. Los países se arman porque tienen miedo. Todos buscamos contraatacar armándonos con algo poderoso que mitigue nuestra sensación de inferioridad o de indefensión. Pero ese miedo abre justamente la puerta a más miedo y le cede al temor la posibilidad de avasallarnos más. Armarse o blindarse para defenderse es aceptar al enemigo y hacerle frente justificando su fuerza y nuestra derrota, es reconocer su superioridad y el daño que nos ha ocasionado. Eso es lo que quien ataca pretende y espera, no le sorprendemos mucho y nuestra reacción entra dentro de sus expectativas y de su estrategia opresiva. Nada aportamos a que cambie siendo víctimas que piden clemencia, justicia, que gritan o que plantan cara con más violencia.

Me duele la guerra, incluso el término “el arte de la guerra”, pero si este arte existe radica en la inteligencia de nuestra mente y la superioridad del conocimiento de nuestra alma. Nuestro verdadero ser, el conocer lo que en realidad somos nos hace invencibles, imbatibles al odio y al miedo. Un buen estratega sabe usar los ataques de su enemigo y sorprenderle en sus técnicas. Un excelso guerrero sabe eliminar a su oponente con un par de jugadas. El mejor guerrero ni siquiera hace desaparecer a sus enemigos, sino que estos nada pueden hacerle. No se basa esta estrategia pues en plantar batalla, sino en evitar la guerra.

El enemigo que no tiene contienda deja de ser enemigo. Muchos aún no han comprendido que el ofrecer la otra mejilla fue la más impresionante lección que aquel maestro pudiera darnos sobre cómo comportarnos ante el enfrentamiento, acerca de cómo actuar en la guerra. No hay guerra si no hay dos oponentes. Pero esto se debe comprender desde la perspectiva superior de quien no tiene miedo. El miedo crea el enfrentamiento porque se arma quien teme y ataca quien teme no actuar antes que el otro nos agreda. La guerra es una acción que pretende anteponerse a la acción del otro, por miedo. No hay atacante o atacado, es cuestión de oportunidad y de tiempo. El miedo nos hace débiles, el miedo nos corroe y acaba con nosotros, incluso sin ser atacados. Si no hay miedo nada pueden hacernos, seamos abofeteados, heridos, torturados o asesinados.

Quien no teme a la muerte en realidad es porque conoce la muerte y sabe que sólo es un paso. Pero esto no basta con que nos lo digan, con que nos lo sermoneen. Esta verdad la debemos aceptar nosotros mismos con el corazón por medio de un aprendizaje. Y esta lección comienza con la intención, el deseo y la necesidad de aprenderlo. Pero la muerte da miedo, estúpidamente nos las hemos ingeniado para bloquear su sola presencia, su sólo nombre. Le damos demasiada relevancia, a ella y al sufrimiento. Y es esto lo que más sufrimiento nos provoca. No aprovechamos la vida preocupados en no sufrir, mientras sufrimos por aprovechar bien el tiempo. El remedio; el amor. El amor hace desaparecer el miedo y por lo tanto al sufrimiento. Pero el amor es confundido con el apego, con el deber, con el honor, con el mismo miedo. Hacemos muchas cosas que decimos las hacemos por amor cuando en realidad las hacemos por miedo. Nada se puede amar si es por compromiso, si no sale de nuestro corazón.

Cuando entonces nos oprimen y sonreímos con el alma en las manos el verdadero amor penetra en nuestro agresor. Puede asesinarnos de odio, acabando con nuestro cuerpo, pero nada puede hacer con nuestra alma. De hecho no sólo no nos perjudica, sino que nos da la oportunidad de demostrar nuestro amor, nuestro aprendizaje en esta vida. Es sencillo amar a quien nos ama. El que nos agrede ni siquiera sabe por qué lo hace y al amarlo le damos la llave de la comprensión. Si la toma o no es su problema, nosotros hemos actuado correctamente. No hemos perecido inútilmente como tantos, nos hemos sobrepuesto al miedo, y no solamente hemos eliminado el sufrimiento, sino que hemos dado la oportunidad al agresor de redimirse más tarde o más temprano. Un acto así marca a quien ataca, le deja grabado en el alma nuestro acto y en algún momento dará fruto. Quizás no sea suficiente, eso depende de cuánto necesite aprender esa persona para aceptar que el amor es el único camino.

El que ama y no plantea batalla vive para siempre. Su vida es larga y dichosa porque no teme la muerte como final y porque no pierde el tiempo sufriendo o temiendo el sufrimiento. Si alguien le ataca lo ignora y quien agrede pronto se cansa. Si insiste e incluso acaba con nuestra vida nada podemos reprocharle, nos dio la oportunidad de probar nuestro amor y continuamos en otro lugar y momento amando, quien sabe si de un modo mucho más sencillo, sin tantos opresores, con más amor a nuestro alrededor, con menos miedo y ninguna batalla que no sea la de ser mejor.

29 mayo 2007

El arte de la guerra

Las personas se arman porque tienen miedo. Los países se arman porque tienen miedo. Todos buscamos contraatacar armándonos con algo poderoso que mitigue nuestra sensación de inferioridad o de indefensión. Pero ese miedo abre justamente la puerta a más miedo y le cede al temor la posibilidad de avasallarnos más. Armarse o blindarse para defenderse es aceptar al enemigo y hacerle frente justificando su fuerza y nuestra derrota, es reconocer su superioridad y el daño que nos ha ocasionado. Eso es lo que quien ataca pretende y espera, no le sorprendemos mucho y nuestra reacción entra dentro de sus expectativas y de su estrategia opresiva. Nada aportamos a que cambie siendo víctimas que piden clemencia, justicia, que gritan o que plantan cara con más violencia.

Me duele la guerra, incluso el término “el arte de la guerra”, pero si este arte existe radica en la inteligencia de nuestra mente y la superioridad del conocimiento de nuestra alma. Nuestro verdadero ser, el conocer lo que en realidad somos nos hace invencibles, imbatibles al odio y al miedo. Un buen estratega sabe usar los ataques de su enemigo y sorprenderle en sus técnicas. Un excelso guerrero sabe eliminar a su oponente con un par de jugadas. El mejor guerrero ni siquiera hace desaparecer a sus enemigos, sino que estos nada pueden hacerle. No se basa esta estrategia pues en plantar batalla, sino en evitar la guerra.

El enemigo que no tiene contienda deja de ser enemigo. Muchos aún no han comprendido que el ofrecer la otra mejilla fue la más impresionante lección que aquel maestro pudiera darnos sobre cómo comportarnos ante el enfrentamiento, acerca de cómo actuar en la guerra. No hay guerra si no hay dos oponentes. Pero esto se debe comprender desde la perspectiva superior de quien no tiene miedo.
El miedo crea el enfrentamiento porque se arma quien teme y ataca quien teme no actuar antes que el otro nos agreda. La guerra es una acción que pretende anteponerse a la acción del otro, por miedo. No hay atacante o atacado, es cuestión de oportunidad y de tiempo.

El miedo nos hace débiles, el miedo nos corroe y acaba con nosotros, incluso sin ser atacados. Si no hay miedo nada pueden hacernos, seamos abofeteados, heridos, torturados o asesinados. Quien no teme a la muerte en realidad es porque conoce la muerte y sabe que sólo es un paso. Pero esto no basta con que nos lo digan, con que nos lo sermoneen. Esta verdad la debemos aceptar nosotros mismos con el corazón por medio de un aprendizaje.


Y esta lección comienza con la intención, el deseo y la necesidad de aprenderlo. Pero la muerte da miedo, estúpidamente nos las hemos ingeniado para bloquear su sola presencia, su sólo nombre. Le damos demasiada relevancia, a ella y al sufrimiento. Y es esto lo que más sufrimiento nos provoca. No aprovechamos la vida preocupados en no sufrir, mientras sufrimos por aprovechar bien el tiempo.


El remedio; el amor. El amor hace desaparecer el miedo y por lo tanto al sufrimiento. Pero el amor es confundido con el apego, con el deber, con el honor, con el mismo miedo. Hacemos muchas cosas que decimos las hacemos por amor cuando en realidad las hacemos por miedo. Nada se puede amar si es por compromiso, si no sale de nuestro corazón.

Cuando entonces nos oprimen y sonreímos con el alma en las manos el verdadero amor penetra en nuestro agresor. Puede asesinarnos de odio, acabando con nuestro cuerpo, pero nada puede hacer con nuestra alma. De hecho no sólo no nos perjudica, sino que nos da la oportunidad de demostrar nuestro amor, nuestro aprendizaje en esta vida.
Es sencillo amar a quien nos ama. El que nos agrede ni siquiera sabe por qué lo hace y al amarlo le damos la llave de la comprensión. Si la toma o no es su problema, nosotros hemos actuado correctamente. No hemos perecido inútilmente como tantos, nos hemos sobrepuesto al miedo, y no solamente hemos eliminado el sufrimiento, sino que hemos dado la oportunidad al agresor de redimirse más tarde o más temprano. Un acto así marca a quien ataca, le deja grabado en el alma nuestro acto y en algún momento dará fruto. Quizás no sea suficiente, eso depende de cuánto necesite aprender esa persona para aceptar que el amor es el único camino.

El que ama y no plantea batalla vive para siempre. Su vida es larga y dichosa porque no teme la muerte como final y porque no pierde el tiempo sufriendo o temiendo el sufrimiento. Si alguien le ataca lo ignora y quien agrede pronto se cansa. Si insiste e incluso acaba con nuestra vida nada podemos reprocharle, nos dio la oportunidad de probar nuestro amor y continuamos en otro lugar y momento amando, quien sabe si de un modo mucho más sencillo, sin tantos opresores, con más amor a nuestro alrededor, con menos miedo y ninguna batalla que no sea la de ser mejor.

24 mayo 2007

Personajes

La búsqueda espiritual es la búsqueda de la verdad y no debe ser alterada por el miedo a lo que piensen los demás porque la reconocemos muy profunda y necesaria en nuestra alma. Negarla es negarnos a nosotros mismos y a nuestro camino, es caminar hacia atrás, es perjudicarnos por miedo o vergüenza a ser lo que sabemos que somos. Este es el peor delito que podemos cometer y nos lo hacemos a nosotros mismos.

Esta búsqueda es la real tarea que tenemos, lo reconozcamos o no, es la cierta razón por la que nacemos y por la que nos encontramos con diversas circunstancias a lo largo de nuestra vida. Hemos planificado esto con anterioridad, cuando el vacío de nuestra memoria no existía. De hecho lo hemos planeado todo, cada circunstancia, cada detalle, incluso la pérdida de memoria. Es como si pusiéramos un personaje en una película, diseñándole los escenarios y tramas esperando que siga el mejor guión, el que le lleve al final feliz. Lo hacemos con nosotros mismos y para que nosotros como personaje lo hagamos bien debemos perder la memoria, no saber que lo preparamos todo porque conocer el final y el origen estropearía todo.

De hecho sería imposible, porque aún no sabemos actuar en la vida si conocemos el final. No nos esforzamos ni ponemos la energía y la intención porque no luchamos. Esa fuerza proviene de esa lucha, de rebelarnos y querer sacar de nosotros lo imposible, lo mejor. Es necesario todo esto, para la tarea de reconocernos e interpretar el mejor guión sin leer el papel, para ver si realmente estamos preparados para ser ese personaje ideal, y si no es así, mejorarlo, educarlo, guiarlo con los escenarios y las circunstancias necesarias.

Si creemos que ya estamos preparados para dejar de ser egoístas nos diseñaremos una vida en la que nos pondremos a prueba. Lo haremos de forma que si fallamos podamos tener más oportunidades, sin importar demasiado que no lo logremos, puesto que tendremos otras vidas para hacerlo pero con el cuidado de ya que no ganamos puntos no perderlos encima. Si además teníamos unas perspectivas diseñadas y superamos esas expectativas ganaremos mucho, creceremos muchísimo en esta evolución hacia el amor puro. Eso es encaminarse, acercarse a Dios, fundirse con él, ir al cielo y todas esas metáforas usadas por religiones y fes.

Venimos sin memoria, porque de lo contrario no alcanzaríamos lo que pretendemos lograr, que es darnos cuenta en lo profundo de nuestro corazón de quienes somos. Este descubrimiento es indispensable para seguir creciendo y en parte es una meta complicada y ardua que una vez lograda nos llena de orgullo y paz. Ya nos sabemos capaces de reconocernos en las más difíciles circunstancias, tenemos la base para avanzar. Cuando lo superemos no necesitamos olvidar nada y tendremos otras metas y pruebas para evolucionar recordando quienes somos y lo que hemos aprendido y aplicándolo a los nuevos retos.

Ser humanos es una ardua tarea, una prueba muy dura para todo aquel ser que se crea digno de estar en camino hacia la luz, hacia Dios, es decir, el único camino. Caminar hacia atrás es ir hacia la oscuridad, esto es, perder conocimiento, olvidando que esa oscuridad es la simple ausencia de luz. Un ser malvado no es poderoso puesto que las mismas armas que usa las pueden usar los seres de la luz, pero optan por no utilizarlas y obtienen algo mejor que todo lo que la oscuridad puede prometer. Ante un hecho circunstancial cualquiera puede matar pero no todos son capaces de perdonar.
Todo lo efímero, material, finito y egoísta no tiene comparación con su antítesis, con lo que Dios representa. El ser humano es pues víctima del engaño de su propio egoísmo, de su propio miedo y su propio desconocimiento. Con valentía y fuerza sa el paso de conocerse, de desembarazarse del peso negativo material y denso. Un último apunte, quien da un paso hacia su propio ser ya no desea parar y se hace más sencillo, lógico y maravilloso el estar vivo, el camino; pero... hay que darlo.

19 mayo 2007

La mirada, el deseo, la realidad

Amo la fotografía porque en una imágen uno es capaz de captar magia, sentimiento, amor. Por eso cada vez que hallo una fotografía hermosa, al contemplarla, siento casi lo mismo que al hacerla. Uno se hace cómplice del guiño de quien retrata, se contagia de su tristeza cuando oprime el disparador, de su alegría cuando se cierra el obturador.

Cuando he hecho alguna foto que luego han elogiado me siento como responsable del destino y de las emociones que evocará y de la utilidad que ese instante congelado pueda tener para los demás. Por eso la fotografía es compromiso, es un deber social que nos permite ser útiles y servir a los demás, compartiendo lo que nuestra pupila observa, lo que nuestro corazón capta.

Decidí hace unos años ser fotógrafo, y lo logré. Quise, deseé, supe que podía. Como para todo, uno debe creer que hace las cosas bien, que sabe hacerlas desde siempre y poner el corazón. Entonces todo sale como fue previsto. Así de fácil, tan sólo con un poco de empeño, de ilusión y de confianza. No es esperanza, porque no dejamos en manos de nada el resultado. Somos capaces, lo lograremos... de hecho no deberíamos usar el condicional o el futuro, es un hecho, lo hemos logrado, lo somos.

Nosotros creamos la realidad, y aunque es algo complejo de explicar, diremos que uno piensa, es decir, imagina, y los ojos al abrirse ven lo pensado si confiamos ciegamente en ello. Toma práctica lograrlo. Es como pedir deseos a una lámpara mágica; si no tenemos fe, nada sucederá, ni siquiera aparecerá un genio, ni tampoco la lámpara.

Los sueños se hacen realidad y ahora quiero compartir más imágenes, viajar y poder llevarle a los demás la realidad que ven mis pupilas. Es un hecho, una realidad que ya ha comenzado. Todo es posible, todo, si lo creemos así. Bueno, os dejo algunas muestras en mi web escondida, la de fotografo, jeje, quizás por si alguien por ahí quiere que le robe el alma con mi cámara (www.franrusso.com). Así, del mismo modo, agradezco a los que me apoyaron y animaron. Por cierto, si alguien necesita una web, esa también la hice yo, ese es mi trabajo para mucho que no lo saben, diseñar páginas webs (www.arquetipe.com). Internet puede ser muy útil para compartir sentimientos y también para trabajar. Luz para todos.

17 mayo 2007

Cantando con las estrellas

Estoy mirando las estrellas, perdiendo la mirada arriba mientras la bajo apenas para ver el teclado y no errar con mis dedos. Ellas brillan colgadas en su oscura tela, como mirándome, aguardando a que me decida acercarme a ellas, dar el salto.

Su paciencia es infinita. Llevan mucho esperando, y mucho más pueden esperar, pero la distancia cósmica que nos separaba ahora es menor, infima comparada con la de antes. Cuando aterricé en este planeta hace unos años por última vez me prometí no alejarme más de ellas, no distanciarme más de su luz calida, de su amor celeste, de su canción infantil.
Ahora he credido, pero no porque mida un metro ochenta ni porque tenga casi treinta años, sino porque mi corazón ha comprendido algunas cosas que antes no comprendía. Bueno, para eso vino, para eso decidí venirme para acá, para conocerme mejor. Esas estrellas guardan un secreto, el secreto de quien soy en realidad y de cuanto escondo, de lo que somos capaces de ser y de amar.

El amor, el amor es ilimitado, siempre se puede amar más, siempre. Es el amor lo que nos guía en ese camino hacia nosotros mismos, comenzando por ese amor a nosotros y que sólo aprendemos a valorar y a aceptar cuando lo canalizamos a través de los demás. Damos para recibir, pero sin esperar nada. Cerramos los ojos al dar el beso de la vida, aguardando entregar en ese beso todo nuestro amor. Luego, siempre nos regresa, aumentado, como si el universo al conspirar actuase de lupa.

Miro a las estrellas, respirando profundamente, cantando con ellas su canción. Ellas saben que las escucho, ellas me oyen. Ahora sonríen más porque me saben cómplice de su canto. Me guiñan, palpitando como un corazón alado que sobrevuela el cielo. Buenas noches dicen, buenas noches os deseo.

16 mayo 2007

Algo falla

Hoy leía en la prensa que un padre en Estados Unidos se pavaneaba orgulloso de haberle sacado la licencia de armas a su hijo de meses de edad. La razón principal que su abuelo le había regalado un arma nada más nacer y el comentario de que quedaba bien en el album de fotos.

Iba a decir que me repugnaba, pero no quiero caer tan bajo. No quiero que nada me provoque odio ni tristeza, no quiero dejarme abatir por la locura insana de este planeta. Pero diré que me parece vergonzosa la actitud del padre, el abuelo y la mayoría de la sociedad yanqui que pretende seguir creyéndose que la posesión de un arma les da más categoría humana y más confianza. El país con más asesinatos por arma de fuego da vergüenza, y no es precisamente por la cantidad de armas, sino por la actitud, ya que Canadá tiene las mismas o más, pero apenas hay asesinatos.

Algo falla, algo no va bien. Y precisamente EEUU es la raíz del actual problema porque se ha erigido como estandarte del orgullo social de la humanidad. Todos quieren parecérseles, sin embargo todos sabemos la decadencia de muchas actitudes. Son pocos los estadounidenses con inteligencia y corazón suficientes como para darse cuenta, sobre todo inducidos por una educación pésima y adoctrinadora. Sus escuelas deforman a la gente inculcando mil ideas estúpidas y mil conceptos erróneos. Entre ellos ese patriotismo sin sentido, ellos, precisamente uno de los países con más mezcla social del planeta. Ellos deberían ser los promotores del orgullo de la mixura de culturas, sin nombre, sin bandera.

La idea era buena, unos estados unidos por la libertad, pero se truncó por la prepotencia y la acumulación de poder. Pronto ya se pensaban los reyes del mambo, y como lo eran, crecieron más aún. Ahora sus raíces de poder revientan el planeta robando la vitalidad al resto de países. Eso no durará mucho. Pensamos que no es así, pero miramos el devenir de las cosas desde una medida de tiempo muy lenta. La historia corre mucho más, y esto será sólo una cuña en las líneas del tiempo dentro de milenios. Nos mirarán como el hazmerreir de su pasado y se llevarán las manos a la cabeza pensando cómo podíamos haber llegado a tanto patetismo. Lo haremos, nosotros mismos en el futuro, después de haber vencido esta lucha contra la locura.

¿Hasta dónde hemos llegado? Algo falla, falla en los corazones de la gente y es la desesperanza. Socialmente nos inculcan que todo está perdido, que nada queda, que no hay nada más. Eso hace al débil hundirse más aún, lo arroja al suelo y ahí confunde rebelarse contra todo con rebelarse contra el que pilla al lado. Y se arma y le pega un tiro, o se lo pega a su familia y acaban todos baleados, justos e injustos, padres, hijas, escolares y ciudadanas. Algo falla. ¿Somos capaces de analizarnos y reconocer qué estamos haciendo mal?

Mentiras

Me entristece sobremanera saberme capaz de tanto y hacedor de poco. ¿Qué nos impide ser quien queremos ser en el fondo de nuestra alma? ¿Realizarnos como ese ser que en el corazón de nuestra existencia sabemos que somos? El miedo supongo, el miedo no a equivocarnos, sino a extrañamente a fracasar, a no creernos capaces.

Es algo muy extraño, puesto que en realidad sabemos esto y aunque nos justifiquemos y convenzamos de lo contrario no podemos engañarnos a nosotros mismos. Esta mentira autoimpuesta durante milenios nos ha convertido en esclavos de lo material, nos ha atado el alma que pretende volar y nos atenaza la existencia. Pese a ello seguimos muriendo y regresando hasta dar con la experiencia que nos permita "circunstancialmente" librarnos de esta pesada carga, de estas ataduras invisibles que nos ahogan el verdadero ser.


Nos mentimos, nos justificamos cada día que lo que vemos al abrir los ojos es todo a lo que podemos aspirar, que no merecemos nada más y que no existe nada más. Mentira, sabemos que es mentira, lo sentimos, lo intuimos, pero mermamos esa capacidad que nos asiente la verdad lejos de los sentidos convencionales.


Por fuera, el mundo, la sociedad, nos bombardea gritando que así es, que no somos más que casualidad del cosmos, polvo de estrellas aleatoriamente sintetizado para pasar el rato. Ni una sóla célula de nuestro cuerpo se cree esa mentira, pero la aceptamos, nos rendimos a ella. Nos repetimos una y otra vez que no queda más remedio.

Pero estamos cansados, y la mentira comienza a ser cuestionada. Uno, dos, tres y cada día miles más despiertan ante la evidencia de que esta cárcel llamada realidad no es infranqueable, que podemos liberarnos y volar hacia algo más grande, hacia algo que sí merece la pena, algo que explica todo y da sentido a lo que somos, y que, sobre todo, nos permite ser quienes en realidad somos.

04 mayo 2007

Perder la sonrisa

Nadie debería perder la sonrisa, y es curioso como aquí, en el primer mundo (me asquea decirlo) es donde vivimos los que menos sonreímos. Cualquier tontería es suficiente para borrarnos de los labios la línea delicada que denota nuestra paz interior. Todo nos desajusta y nos altera y somos incapaces de permanecer en esa quietud de tranquilidad y calma ante minucias que, reflexionadas, no son tan relevantes.

Allá donde hay menos posesión material hay más riqueza espiritual, y la sonrisa es compañera inseparable del día duro e inflexible de quien trata de sobrevivir. Quizás en este lucha contra la vida está el secreto de vencer, en sonreirle a la adversidad. Eso te hace invulnerable, fuerte, invencible. Sin embargo, si por una minucia uno cae rendido, ¿qué podemos esperar cuando suceda algo más importante? Tampoco se trata de endurecer el corazón, de crear coraza, sino de desarrollar una inmunidad, una inteligencia que actúa ante la adversidad, una cura inmunológica y emocional contra la tristeza y la desesperanza.

Siempre hay alguien más desdichado que tú. Conocido es el dicho de estaba triste porque no tenía zapatos hasta que conocí a quien no tenía pies. Pero se basa en una justificación a medida el nivel de nuestra felicidad, sino en un equilibrio silencioso en el que nos adaptamos a las necesidades y peticiones del momento. Cada instante de vida nos provocaría una reacción, pero nuestra calma interior, nuestro porte, nos permite responder medida o desmedidamente, con el consiguiente perjuicio para nosotros mismos.

No perder la calma, no dejarnos llevar por los instintos primarios que poco nos sirven en los actuales días. Somos inteligentes y objetivos, comprobamos que la reacciones desorbitadas conducen a consecuencias desorbitadas y, por consiguiente, negativas. Controlemos nuestras reacciones y provocaremos una felicidad pausada y constante en nuestros días. La tristeza es la peor droga, la sonrisa la mejor medicina.

La pérdida de la felicidad es un agujero donde uno cae y donde para salir debe hacerse más fuerte de lo que era al caer. Muchos no salen, principalmente porque ellos tienen la decisión de hacerlo, nadie puede ayudarles. Al que cayó en el oscuro pozo se le puede hablar desde fuera, pero uno no puede adentrarse en su caverna para sacarlo, uno no se deprime para auxiliar al deprimido. Podemos tener el don de materializar las palabras mágicas, los pensamientos adecuados para enfatizar lo positivo que hay en ese corazón derrotado, la estimulación de los motivos que pueden hacer crecer dentro de esa oscuridad una llama de luz.

Siempre hay salida, pues por algún lado entramos, tan sólo hay que tener el valor de querer salir. Como siempre, todo nos enseña, y si sonreímos tomando la caída como aprendizaje, nos erigimos más fuertes y poderosos que antaño, capaces incluso de sortear esas adversidades y de ayudar a los demás a evitarlas. Nos hacemos utiles al servicio de un amor que si no se da, se pierde.

03 mayo 2007

Estimulación y aliento

Cuando yo tenía tres o cuatro años comencé a dibujar. Mis padres, abuelos, tías y demás me alentaban exclamando que tenía muchas aptitudes para el dibujo y me animaban a dibujar más y más. Obviamente mis pinturas eran infantiles y simples, pero me hacían sentir como un verdadero artista. Es por ello que mejoré paulatinamente pensándome un gran pintor y motivado por amor.

Pasados los años continué pintando, y aunque no estudié bellas artes he estado algunos años de mi vida viviendo exclusivamente de lo que pintaba. Eso es algo raro e inusual. Mucha gente me pregunta por qué no continuo pintando y se extrañan al recibir por respuesta que no tengo nada que pintar. El arte es una expresión del lenguaje y yo ahora pictóricamente no tengo nada que decir. Pinto a veces mecánicamente para ganar algún dinero extra, pero es dibujo repetitivo y sencillo, sin más mérito que la producción en sí misma.

Cuando más me motivé fue sobre los ocho o nueve años, cuando gané un concurso de pintura con un estupendo barco pirata detallado. Al ver ahora el dibujo no aprecio gran majestuosidad, pero debo reconocer que no era común ver niños pintar tan definidamente. En estos días me pasó algo muy curioso acerca de esta historia. Como premio de ese concurso gané una enciclopedia de libros interesantísima, los cuales fueron los primeros libros que devoré ávidamente. Al hablar con mi padre sobre esos libros y comentar lo del premio, él me explicó que no fue así, y que la enciclopedia se la dieron a todos los niños cuyos padres “compraban” los libros. Me quedé de piedra. Al parecer, mis padres me dijeron aquella historia para alentarme y yo al ver la exposición con todos los dibujos me la creí. Curiosamente, eso me motivó mucho, aunque fuera falso. En realidad, sí fue cierto, yo gané el premio más importante; la autoestima.

Actualmente mi hijo tiene casi ocho años. Pinta increíblemente bien, y no porque se lo diga. Fiore es arquitecta y el niño dibuja alzados, fachadas, planos y perspectivas asombrosas. Se entretiene en dibujar una casa con las tomas de agua, desagües, electricidad y demás componentes con detalles milimétricos. Los aviones, naves espaciales y vehículos son su mayor motivación. Aparte, para desarrollar su capacidad le compramos LEGO, y desarrolla una abstracción espacial impresionante. Construye con una facilidad asombrosa y eso desarrolla su imaginación y su destreza. En la computadora le instalé un programa de LEGO en CAD (diseño asistido por computador) y mueve en tres dimensiones sus creaciones, otorgándole a su mente un desarrollo sencillo de esta capacidad de abstracción.

Todos los niños del mundo deberían de ser estimulados y alentados de forma que se crecieran en su autoestima y confiaran más en lo que hacen. Es un equilibrio delicado, una tarea a la que no todos los padres pueden dedicarse, sea por tiempo, medios o amor. Tampoco quiero que mi hijo sea dependiente de mí o de los demás, por ello no debe pensar que siempre hay gente detrás suya, tan sólo que le alientan y le animan, pero equilibrando su corazón para que no se haga desagradablemente engreído. Por ahora creo que lo estamos haciendo bien, pues es un niño dulce, tranquilo e inteligente.

Mis padres me educaron maravillosamente, pero yo he intentado llegar más allá añadiendo algunos detalles que eché en falta. Por ejemplo mis padres fueron un poco reticentes en permitirme el uso de algunos aparatos por miedo a estropearlos. Desde pequeño desarmaba los juguetes y todo lo que caía en mi mano. Podría saber mucho más de computadoras si hubiera tenido más acceso a ellas. Por eso mi hijo sabe usar perfectamente una y, como podemos permitírnoslo, tiene un equipo portátil propio. Con cuidado él se ha creído capaz de usarlo y correctamente estimulado aprendió muy rápido.

Lo mismo sucede con otras cosas, como por ejemplo, que sabe usar una cámara fotográfica reflex en modo manual, controlar la luz, exposición, cambiar objetivos, etc. Sé que todo ese conocimiento dentro de poco le permitirá elegir mejor su función en este mundo y su desarrollo personal. Le permitirá conocerse mejor y ser por lo tanto más feliz. Que mis padres me estimularan me ha permitido saber que soy capaz de cualquier cosa. Les estaré eternamente agradecidos, porque, en parte, soy así gracias a ellos, a su amor.

Para terminar decir que mi hijo en realidad no necesita saber usar computadoras ni otros aparatos, ni siquiera dibujar. Lo que realmente debe ser estimulado y motivado, alentado y animado desde que una persona nace es el amor. Sólo podemos lograr que nuestros hijos amen si los amamos primero nosotros, y hacerlo de forma diferente a lo que pueden tristemente ver en el mundo como amor normal de una familia típica. No tenemos tiempo de amar y eso hay que replantearlo, si no, ¿qué mundo nos espera en el futuro? No quiero un mundo sin amor.

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